
¿Si corres bajo la lluvia te mojas menos?
Pues va a ser que no. Los científicos recurren a una gran cantidad de fórmulas de física de fluidos para explicar que cuánto más rápido nos movemos, más gotas nos caerán encima, es decir, nos mojamos más. La situación más extrema, señalan los expertos, es aquella en la que la lluvia nos llega de frente a causa del viento.
En ocasiones como esta, el profesor Jearl Walter, titular de la cátedra de Física de la Universidad de Cleveland, tiene una solución: el monopatín. De acuerdo con Walter, la postura curvada que adopta el cuerpo nos permite un movimiento fluido sin mojarnos... tanto. Solo hay un caso en el que sí se recomienda correr: si el viento nos llega por detrás.
Solo que en tales circunstancias, casi hay que hacer un máster para no mojarse. Si esto sucede, el profesor Jearl Walter recomienda moverse a la misma velocidad que caen las gotas de agua. Nosotros, en cambio, sugerimos usar un paraguas cuando llueve. Y que nadie corra.
¿Cuánto pesa la Tierra?
Si tu primera curiosidad es saber de verdad cuánto pesa, allá va: 5.975 trillones de toneladas. Lo calculó el físico inglés Henry Cavendish en 1798 pero es, además, la pregunta que da título al libro que Ana Pérez, redactora de QUO, y coordinadora de casi todo lo que lees aquí sobre tecnología y tendencias.
¿Por qué el papel de plata no se quema?
Sencillamente, porque, pese a su nombre, no es auténtico papel, ya que se trata en realidad de una lámina de aluminio extremadamente fina (generalmente de unos 0,2 mm de espesor).
No arde, pero sí puede licuarse si se alcanza la temperatura adecuada; aunque teniendo en cuenta que el punto de fusión del aluminio es de 660ºC, es casi imposible que eso pueda suceder en un horno doméstico, que no está capacitado para alcanzar esa temperatura.
Otro fenómeno curioso relacionado con el aluminio es que cuando sacamos del horno algo que está envuelto con papel de plata, no nos quemamos al tocarlo. Esto se debe a la capacidad calorífica de este material, que, como sucede con casi todos los metales, es muy baja, por lo que se enfría muy rápidamente.
¿Qué pasa si una nave que va a la velocidad de la luz enciende los faros?
Que el piloto vería que la luz se aleja de la nave a la velocidad de la luz. La teoría de la relatividad dice que la velocidad de la luz en el vacío es constante, independientemente de la velocidad propia.
Lo curioso es que, visto desde fuera de esa nave, el foco también iría a la velocidad de la luz. La forma en que se coordinan lo que ven los dos observadores es, precisamente, la teoría de la relatividad.
¿La fuerza centrífuga de la Tierra podría hacernos flotar?
Si la Tierra rotara más rápido, y la fuerza centrífuga pudiera igualarse a la atracción gravitatoria, sí ocurriría.
Otro modo: si el planeta rotara tan rápidamente que en su superficie se consiguiera la velocidad orbital (aquella a la que el cuerpo estaría en órbita en torno a la Tierra, como un satélite artificial) cualquiera dejaría de sentir el peso y quedaría flotando en el aire.
¿Y cuánto es eso? Tanto como lograr que la Tierra diera casi media vuelta por minuto.
Estos cálculos valen para el Ecuador, donde la velocidad de rotación es máxima.
¿A qué distancia estaría el horizonte si lo vemos desde un acantilado?
Es pura geometría de la curvatura de la Tierra. Si nuestro ojo está a una altura “h” del suelo, la distancia al horizonte (“D”) es la raíz cuadrada de dos veces el producto de “h” por “R”, el radio de la Tierra.
Tomando “R” como 6.371 km, esto quiere decir que para conocer “D” (en km) solo tenemos que multiplicar 3,57 por la raíz cuadrada de “h” (en metros). Así que, si, por ejemplo, tus ojos quedan a 1,75 m del suelo, esa distancia viene a ser de 4,7 km.















