
Su adecuado desarrollo aumenta nuestra concentración y refuerza la percepción del oído (técnica del embudo del oído).
A través de nuestros ojos nos llega un volumen exagerado de información. Con ellos percibimos las imágenes, esas mismas que utilizábamos para reforzar y potenciar nuestra memoria.
Al “visualizar”, al poner en forma “visible” nuestros pensamientos cuando realizamos ejercicios de relajación, también utilizamos imágenes de un modo personal y subjetivo.
Bueno, comencemos con la practica ahora:
A) Coge una postal, una fotografía o simplemente la imagen de un libro, mírala con atención durante treinta segundos y vuélvela boca abajo, o aléjala de ti para que no puedas verla. Toma, a continuación, lápiz y papel o un pequeño grabador, y escribe o graba la mayor cantidad de detalles que recuerdes de esta imagen. Compara tus recuerdos con la realidad de la foto.
B) Acércate hasta la cocina de tu casa y abre la nevera. Fíjate durante otros treinta segundos en todo. Trata de fijar tu atención sobre la mayor cantidad posible de cosas, alimentos, su situación en cada estante, las botellas, etc. Ciérrala y haz lo mismo que en el ejercicio anterior y de nuevo compara los resultados.
C) Abre tu armario de ropa y obsérvalo todo durante veinte segundos, cierra las puertas y toma de nuevo notas. Compara los resultados.
Cuanto más insistas en los ejercicios y repitas con diferentes imágenes, mayor número de éxitos tendrás. Con la práctica de esta técnica, te volverás más receptiv@ y tu subconsciente absorberá mayor cantidad de información.















